#8M MARZO Y SU ENERGÍA COLECTIVA

Foto: Cuarto Oscuro

Todo el año se habla de esta lucha feminista pero, ¿Qué hay de la energía colectiva en este mes?

Mi primer marcha feminista fue en 2016. Fui solo con una amiga, nos reunimos en su casa por la mañana para hacer nuestros letreros. Yo llevaba uno que hacía referencia al hecho de que una mujer usando falda no está dando permiso a ser acosada. Ambas llevábamos pintado en la piel #NoEsNo y por supuesto íbamos vestidas de morado.

Tomamos el metro casi vacío, dentro de los vagones del metro, al ser las únicas de morado con pancartas, llamábamos la atención. Una niña de unos aproximados 6 años venía tomada de la mano de un hombre de no mas de 20 años. Ella al vernos, volteó con el hombre a preguntarle qué decían nuestros letreros. El hombre se agachó y le platicó lo que decían, por qué lo habíamos escrito y a dónde nos dirigíamos. Recuerdo más sus palabras que las de mi letrero: “nadie tiene derecho a tocarte sin que tú lo quieras”. La niña un poco desconcertada solo asintió como dando a entender que lo había entendido. Para mí, éste momento valió rotundamente la pena. Eso generan las marchas: DIÁLOGO. Diálogo en todos los niveles, en las familias, en las escuelas, en los trabajos, entre amigos, etc.

Antes de ésta marcha, el día de la mujer en mi cabeza era un día para felicitarnos y darnos una rosa. Después claro que cambió.

8M 2020 cambió mi vida. A esa marcha acudí acompañada de casi 10 mujeres, la mayoría de mi círculo cercano. Allá iba otra vez con mi playera morada a llamar la atención en el metro pero esta vez había una notable diferencia: el metro entero tenia el mismo destino que yo. Ésta vez llevaba pintado en el brazo un teléfono de emergencia y mi tipo de sangre. Habían dado muchísimas recomendaciones de seguridad como llevar agua mineral por si nos arrojaban gas lacrimógeno, entre otras.

Las jacarandas nos acompañaron. Eran ríos violeta en esta CDMX. Yo estuve en un contingente que nunca avanzó. Nos quedamos horas paradas por monumento a la revolución. Nos tocó abrir paso a uno de los tantos bloques de familias de las víctimas de feminicidio en éste país. Ahí se me revolvió el estómago y por un momento sentí que me desmayaba. Ha sido de las energías más fuertes que he vivido colectivamente hablando.

Posterior a eso llegó un grupo a quemar puertas de un establecimiento por lo que desconozco si el establecimiento o la policía lanzaron humo. ¿Era gas? No lo sé. Me tape nariz y boca y como pudimos corrimos al otro lado. Muchas me ofrecieron en el inter la famosa agua mineral pero no lo sentí necesario. Empezaron a correr mensajes de otras mujeres que iban avanzando, que la policía estaba bloqueando las entradas al zócalo y que les habían estado lanzando petardos. A estas alturas ya había perdido a mi contingente y solo éramos una amiga, su mamá y yo. Nos volteamos a ver y decidimos partir. En ese momento mi miedo era que empezara un choque entre policía y civiles y fuera imposible salir de ahí. Sí, TUVE MIEDO. La policía me aterraba en cualquier momento. A mis 28 años agradecí tener a la mamá de mi amiga ahi.

¿Qué diferencia hubo en una marcha y en otra?
8M 2020 llamó la atención del mundo entero. Que shock ver cuántas personas habíamos en las calles buscando un cambio y buscando justicia. El diálogo que se abrió en mis círculos en 2016 vs 2020, fue brutalmente distinto. La energía colectiva fue distinta.

Hubo tanto de qué hablar en 2020, desde la cantidad impresionante de gente que asistió hasta los muros y cómo se les protegió. Hubo tanto contenido compartido en redes y muchas historias compartidas de viva voz. Hubo mucha hermandad, mucha sororidad.
El feminismo para mí, lo que más ha cambiado es esta idea que nos inculcaron de que somos enemigas, porque ahora somos hermanas. Ahora nos protegemos, nos cuidamos. Ahora si salen tus nudes, todas salimos a decir que son nuestras. Ahora nos decimos #YoTeCreo y #NoEstásSola. Ahora nos ponemos hombro con hombro, no de espaldas. Ahora nos aplaudimos lo valientes que somos y nos decimos lo hermosas que somos sin tomar en cuenta los estereotipos de belleza que por ahí siguen estableciendo. Ahora luchamos contra esos estereotipos. Ahora presumimos nuestras estrías Ahora respetamos y aprendimos que del cuerpo de otra no se opina. Ahora luchamos por la maternidad deseada. Ahora si tu sales a alzar la voz, te damos la nuestra para que se escuche fuerte y claro. Ahora si te quitan la voz, te damos la nuestra para que se escuche fuerte y claro. Ahora somos una voz.

Ahora somos una energía colectiva cada vez abarcando más y más. Somos una energía en completa expansion. Ahora somos un 8M que le tocó vivir en pandemia pero le tocó vivir. Éste 8M no ha muerto porque viene alimentandose de ésta energía inagotable por mañana ver un cambio. Que la energía no caiga, que desde nuestra trinchera abramos el diálogo y hagamos historia. Como cada año. Que día a día sigamos expandiéndoos y tocando más mentes que se cuestionen si lo que han hecho año tras año es lo correcto o si se puede mejorar. Que enterremos al machismo y le perdamos el miedo al feminismo, que sigamos señalando y “cancelando” al violador. Que tengamos más días de paternidad y cambiadores de pañales en los baños de hombres, que nos despidamos de las brechas salariales, que dejemos de culpar a la víctima, que respetemos, entendamos, que desafiemos la educación que hemos recibido, que leamos más, que crezcamos más, que nos expandamos más.

Y que nuestras mentes sean más respetuosas, tolerantes y humanas que ayer.

Ceres Aguilera.

Fundadora: @ser_enna

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